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Con la mochila Voz Natura a las espaldas


Han pasado más de dos decenios desde que Gonzalo Sánchez Busóns, Lalo, profesor del colegio Divina Pastora-Franciscanas de Ourense, comenzara a coordinar la estrategia medioambiental de este centro educativo. Dos décadas en las que el proyecto no ha dejado de evolucionar.

-En su caso, ni siquiera la pandemia ha restado eficacia a sus acciones. ¿Cómo lo han conseguido?
-Hemos aplicado esa palabra que está tanto de moda, y que es la resiliencia. Hemos aprovechado las oportunidades que había. Nos echamos la mochila de Voz Natura a las espaldas una vez más y, desde que empezó el curso, no hemos parado de hacer un par de actividades semanales fuera del colegio.

-Comenzaron, a principios de curso, con una limpieza de ríos. ¿En qué estado se encontraron la zona?

-Esa es una de nuestra tareas tradicionales, una acción simultánea a la que nos sumamos y que organiza la asociación ecologista gallega Adega. Nos fuimos a una de las orillas del Miño y ahí estuvimos un par de horas recogiendo todo tipo de cosas. Es cierto que estaba bastante limpio, creo que ha ido cambiando bastante la conciencia de la gente. Antes al río se tiraba todo, pero afortunadamente ha cambiado la mentalidad. Nosotros somos algo así como auditores y percibimos esa mejora.

-Trasladar a sus alumnos los devastadores efectos de los incendios forestales es otra de sus grandes preocupaciones.
-Efectivamente. Yo vivo en Verín y me desplazo a mi colegio, en Ourense, todos los días. Desgraciadamente, un municipio limítrofe como es Cualedro sufre mucho la lacra de los incendios forestales, así que nos llevamos hasta allí a un grupo de chicos. No a actuar, sino a visionar la zona que fue el epicentro de los incendios forestales de este verano. Ellos vinieron no traumatizados, pero sí muy sensibilizados ante un paisaje negro que no queremos ver de ninguna manera en nuestra preciosa Galicia. Fue una toma de contacto con la realidad muy importante para ellos. 

-Tienen muchos frentes abiertos, entre otros el grupo de Ecovigilantes. ¿Cómo funciona?
-Como hombre de acción que soy, y que somos todos los ecovigilantes de Franciscanas, todos los viernes dedicamos el principio de la clase a una acción por el clima. En concreto, en un colegio religioso como es el nuestro, ese día, en lugar de orar, dedicamos cinco o diez minutos a reflexionar sobre este asunto. Es un movimiento mundial desde que la activista Greta Thunberg lo popularizó. Nosotros nos hemos subido a ese carro para transmitir esos valores a nuestros alumnos. Además, tres lunes al mes tenemos una brigada medioambiental de ecovigilantes que se encarga del tema de las pilas. Todas las que van trayendo los alumnos las vamos metiendo en garrafas y las clasificamos junto a los tapones solidarios. Esto se hace los lunes a mediodía y después me encargo yo de llevarlos al punto limpio de Albarellos, en Monterrei.

«Debemos cuidar nuestro planeta porque es el que tenemos, no hay plan B»
Es en el ámbito doméstico es donde, probablemente, más se percibe el cambio de hábitos que generan las acciones desarrolladas por el colegio ourensano. «Parecía que estábamos a años luz de otros países de Europa, pero yo creo que los chavales se van concienciando. Y mucho», asegura Sánchez Busóns. 

-Bajo su coordinación funciona el grupo de brigadistas. ¿Satisfecho?
-Todos estamos arrimando el hombro. La campaña de las tres erres -reducir, reciclar y reutilizar- es fundamental hoy como ciudadanos y para entender, entre todos, que debemos cuidar el planeta porque es el que tenemos, no hay plan B. En el caso de los Ecovigilantes, el trabajo es, modestia aparte, admirable. Sobre todo porque aquí quien gana es la naturaleza y la sensibilización de los niños para concienciarles en este tema. En nuestro colegio, empezamos tratando de buscar algo para salir de las aulas. Siempre trabajamos fuera del horario escolar, todos los miércoles desde las 14.00 hasta las 17.00-17.30 horas. Normalmente, las brigadas son con chavales de primero y segundo de ESO. Y, este año, también vienen los de tercero, porque caló en ellos la semilla y no lo quieren dejar. Nos armamos con nuestros chalecos amarillos y salimos. Los Ecovigilantes ya somos muy conocidos en Ourense. Ellos son formidables.