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Baño de bosque para escolares en la fraga ourensana con mayor biodiversidad


La fraga de Santa Comba de Naves, en territorio del concello de Ourense, fue el lugar elegido para una nueva acción especial del proyecto Voz Natura, el programa medioambiental de la Voz de Galicia, que desarrolla la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre con el apoyo de la Consellería de Medio Ambiente, la Deputación da Coruña, la Fundación Alcoa, El Corte Inglés, la Fundación Ramón Areces e Inditex. Este proyecto se ha marcado como objetivo de su 29 edición concienciar sobre la crisis climática global y combatir la desinformación. Y para ello nada mejor que potenciar el conocimiento científico sobre cómo son y cómo funcionan los ecosistemas, empezando por los más cercanos. «Hai un déficit de natureza e non se valora o que non se coñece», recordaba el agente medioambiental Xosé Santos, que guió en esta salida al monte a 45 alumnos del colegio Divina Pastora, de Franciscanas de Ourense.

Esta zona del municipio ourensano es una auténtica joya para aprender, porque ofrece bosque atlántico y mediterráneo y, por tanto, una importante diversidad de especies vegetales, además de dar cobijo a multitud de animales. Es uno de los ecosistemas de mayor valor de la provincia y por eso suele ser también una de las zonas preferidas para la organización de actividades por parte del Aula da Natureza Río Miño, cuyo encargado, Luis Amigo, acompañó a la expedición junto con Jesús Fariñas Álvarez, guía técnico de montaña. Él y Xosé Santos desplegaron un enorme abanico de conocimientos sobre este ecosistema forestal que sorprendió a los Ecovigilantes, el grupo escolar que dirige el profesor Gonzalo Sánchez Busons y desde el que este centro educativo desarrolla sus proyectos para Voz Natura.

Santos empezó por explicarles algunas nociones básicas de orientación en mapa y sobre el terreno para que si alguna vez se ven en una situación de emergencia puedan pedir ayuda y decir dónde están localizados. También les habló de los baños de bosque. «No curan, pero ayudan con muchas  enfermedades como el estrés o la ansiedad», les dijo recordando que esta práctica, relativamente reciente en nuestra cultura, tiene miles de años en otras como la japonesa o entre los pueblos nórdicos europeos. El agente medioambiental también les habló de las medicinas que salen de la propia naturaleza, entre ellas el ácido acetilsalicílico, que está en la corteza del sauce blanco. «El 70 % de los medicamentos que estamos usando proceden de ecosistemas forestales», les recordó. Los escolares aprendieron a usar sus cinco sentidos durante la excursión. «La población urbana estamos perdiendo cosas como mirar a lo lejos, observar, escuchar los distintos sonidos de la  naturaleza, tocar las distintas texturas e incluso percibir los diferentes olores», señaló.

Los alumnos de Franciscanas practicaron durante el paseo para identificar algunos, igual que aprendieron que los jabalíes llegan a ser muy cuidadosos con las fuentes que surgen en el bosque y no embarran donde beben, sino que se desplazan unos metros más abajo para tomar sus baños de lodo. Con ayuda de Jesús Fariñas, experto en el seguimiento de huellas de animales, pudieron descubrir algunos de esos secretos e incluso detectar la presencia de otras especies de fauna, desde pequeños mamíferos como los tejones, a pájaros o reptiles. Conocieron algunos datos históricos, como por qué el 21 de marzo se celebra el día del árbol, que en Mondoñedo se hizo la primera fiesta en su honor en el mundo occidental (en 1569), o que Leonardo da Vinci, en el siglo XV, ya relacionó los anillos del tronco con la edad de este tipo de vegetación. Pero sobre todo, aprendieron qué hacer a nivel local para preservar ese tesoro de biodiversidad que son los bosques y lo pusieron en práctica. Recogieron plásticos y restos dejados por humanos poco respetuosos —localizaron incluso un vertedero con carrocerías y baterías de coches— y también plantaron varias especies silvestres como el laurel y el ruscus.